Lunes 22 de junio 2026.


Para estudiar del 21 al 27 de junio de 2026.

1 “Jehová, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues con tu ira. 2 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.
David compuso este salmo postrado en su cama, aquejado por una terrible enfermedad que hizo estragos en todo su cuerpo. El Salmo 6 es el primero de los siete tradicionales llamados salmos penitenciales. Los otros son: 32, 38, 51, 102, 130, y 143. Normalmente se usaba el arpa de siete cuerdas para los servicios del Templo. El siete es un número perfecto, completo y pleno que alude al Shabat (Éx. 20:11). El número ocho alude al pacto de la circuncisión (Gn. 17:12) que era muy dolorosa.  (Gn. 34:25). Por eso David usó el Sheminit (arpa de ocho cuerdas) para componer este salmo penitencial.

Si bien, el salmo 6 no dice porque Dios está enojado (aunque ningún padre se molesta con su hijo sin motivo), algunos enseñan que Dios no castiga; porque ven el castigo como un acto de desamor y no de amor. David sabe que es horrendo caer en las manos del Dios vivo (Heb. 10:31), pero entiende que es mejor que Él lo castigue a que lo haga un instrumento humano (2 Sam. 24:14), por eso no rehúsa el correctivo, pues sabe que lo merece – pero el hijo que no desea corrección – ve el castigo como algo negativo, cuando es un acto de amor. “Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo que quiere”. Prov. 3:12, el salmista pide a Dios que no lo discipline enojado – le solicita – castígame con amor.

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