Martes 23 de junio 2026.


Para estudiar del 21 al 27 de mayo de 2026.

3  “Mi alma también está muy turbada; y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?”.
El salmista se siente aquejado por una enfermedad que le ha hecho estremecerse hasta a los huesos, pero su afección traspasaba lo físico e incursiona en el ámbito psíquico – emotivo. Hay una tormenta en su alma que lo sacude y no le permite estar en paz, está desesperado, busca que llegue la calma, pero esta no es posible. Siente que su situación va de mal en peor, y no vislumbra una salida clara. El salmista está turbado por ideas desesperantes, esto lo lleva a preguntarle a Dios: “Y tú, Jehová, ¿Hasta cuándo? Es decir: Me vas a ayudar, o no, quiero saber de una vez por todas si cuento contigo…

4 Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia”.
Todos en algún momento nos hemos sentido turbados y sin aliento, enredados en una maraña de cosas y sin que nadie pueda ayudarnos, es entonces que clamamos a Dios desesperados: ¡Ayúdame, Señor! ¡No me abandones! ¡Sácame de este túnel oscuro! Cuando Jesús se sintió solo y sin ayuda, reconvino a sus discípulos: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Mat. 26:37- 40. En situaciones como la que estaba atravesando David, en verdad estamos solos y llegamos a pensar que el mismo Dios de amor nos ha abandonado. El salmista sentía morirse, sentía que se le escapaba la vida, por eso exclama: “Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia”.

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