Miércoles 3 de junio 2026.


Para estudiar del 31 de mayo al 6 de junio de 2026.

5  “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre”.
¿Qué problema congénito heredamos?
El Salmo 51 es considerado un salmo penitencial (de arrepentimiento, confesión y perdón), en donde David expresa lo frágil que era ante el pecado. El salmista declara: en maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre. Nacimos con una mala inclinación, con tendencia hacia lo incorrecto, por tal razón debemos comenzar a educar en el vientre. Está comprobado que los bebés perciben todo lo que le pasa a su madre, y si está inquieto, se puede hablar con él y tocarlo para que se calme. La madre desde el embarazo puede hablar con su bebé, orar con él, cantar con él y llamarle la atención si está de latoso.

10  “Sobre ti fui echado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios”.
Nacimos con una naturaleza pecaminosa, pero si nuestros padres son creyentes, pueden orar como lo hizo Ana: “Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza”. 1 Sam. 1:11. Cuando un padre y una madre dedican a su hijo (a) a Dios, de seguro que el niño cuando sea grande podrá expresarse así: “Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios”. Sal. 22:10.

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