Jueves 4 de junio 2026.


Para estudiar del 31 de mayo al 6 de junio de 2026.

27 “Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí”.
Es en el vientre de la madre en donde Dios forma la vida humana (Sal. 139:13). Aun cuando es necesario un varón y una mujer para procrear, el salmista reconoce que es ineludible la presencia Divina en la concepción para que haya vida. Ana, la esposa de Elcana no podía tener hijos (1 Sam. 1:2b), porque era estéril. La esterilidad no es casualidad: “…aunque Jehová no le había concedido tener hijos” (1 Sam. 1:5). Bajo esa premisa, Ana fue al templo a orar (1 Sam. 1:10) y expuso su dolor al Todopoderoso. Dios le concedió el hijo varón que deseaba (1 Sam. 1:11, 19-20). Dios contesta las oraciones que tiene buenos propósitos. Stgo. 4:3.

28 “Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová”.
Ana oró: Jehová de los ejércitos, si me das un hijo varón, yo también te lo dedicaré todos los días mientras viva (1 Sam. 1:11). Ana no estaba pensando en una dedicación como lo hacen algunos padres: Llevan su hijo a la Iglesia, lo presentan, y luego los ingratos lo dejan de llevar.  Ese niño(a) cuando crezca no va a querer asistir … y luego piden a la Iglesia que ore para que regrese lo que ellos mismos sacaron.  Ana oró a Jehová, le pidió un hijo varón, se comprometió a consagrarlo, y cuando creció, lo trajo al Templo como lo prometió a Dios. (1 Sam. 1:27-28). ¿Tú para que quieres un hijo?

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