Miércoles 23 de septiembre 2026.


Para estudiar del 20 al 26 de septiembre de 2026.

6 Sacrificio y ofrenda no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. 7 Entonces dije: He aquí, vengo; En el rollo del libro está escrito de mí; 8  El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”.
¿Qué cosas no agradan a Dios?
El salmista entiende que Dios requiere más que sacrificios y ofrendas. No tiene ningún caso hacer expiación por el pecado, si no existe la intención de cambiar y seguir permaneciendo igual. Dios pidió sacrificios y ofrendas, pero la obediencia vale mucho más que cualquier ritual. De nada sirve pedirle a Dios que nos lave en la sangre de su Hijo Jesucristo si no nos apartamos del pecado (Rom. 6:2). Samuel le dijo a Saúl que la obediencia es superior a cualquier sacrificio (1 Sam. 15.22). El Salmo. 40:8, – cuando se estudia en sentido profético – se aplica a la primera venida de Cristo (Gál 4:4), pero en el sentido literal, es David diciendo: ¡Cuánto amo yo tu ley! ¡Todo el día es ella mi meditación! Salmo 119:97.

9  He anunciado justicia en grande congregación; he aquí, no refrené mis labios, Jehová, tú lo sabes. 10 No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; he publicado tu fidelidad y tu salvación; no oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea.
Los versículos 9-10 son una muestra de agradecimiento por las bondades recibidas de Dios. Lo que has hecho por mí – dice David a Jehová – lo he hecho público a toda la congregación; he dicho frente a ellos, los que suben al Templo adorarte, que tú eres un Dios bueno y misericordioso, esto no solo lo pronuncié con mis labios, sino que tú sabes Dios mío, que estoy agradecido contigo dentro de mi corazón. Nada de lo que hiciste por mi lo callé, sino publiqué a detalle y testifiqué de tu fidelidad y tu salvación, no oculte tu bondad, dije a todos, que tú eres misericordioso en verdad.

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