Miércoles 13 de agosto 2025.


Para estudiar del 10 al 16 de agosto 2025.

6  Di a los hijos de Israel: El hombre o la mujer que cometiere alguno de todos los pecados con que los hombres prevarican contra Jehová y delinquen, 7 aquella persona confesará el pecado que cometió, y compensará enteramente el daño, y añadirá sobre ello la quinta parte, y lo dará a aquel contra quien pecó.
Cualquier desobediencia a los diez mandamientos es pecado, y debe ser confesado y sacado de la vida. El pecado no un tesoro para guardarlo, ni dinero para invertirlo, el pecado es basura espiritual orgánica que corrompe el alma. No hay que hacernos los occisos ante un pecado cometido, no debemos dormirnos abrazándolo, si le fallamos a Dios, entonces, debemos ponernos a cuentas con Él.

Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. 4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah
Mientras David no confesó su pecado su alma sufrió. Dolor, angustia y desesperación prevalecieron en su vida. No tuvo paz interior, no pudo dormir y mantener en orden sus pensamientos, todo su interior era un caos. El pecado puede recrear el cuerpo, pero el alma la abate. Una vida culpable zozobra como un barco en medio de la mar azotada por la tormenta. Una vida culpable, es una vida que no tiene calma, porque tiene un huracán en su interior. Isa. 57:20.

5  Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah.
Mientras el salmista no declaró su pecado, una tormenta azotaba su alma, entonces buscó a Dios, confesó la maldad de su pecado y Dios lo perdonó, entonces llegó a su vida la paz que el pecado le había robado. 

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