Jueves 14 de agosto 2025.


Para estudiar del 10 al 16 de agosto 2025.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Homologéo es palabra griega traducida “confesamos” significa: admitir, declarar, o reconocer una mala conducta. Cuando el hombre admite su pecado, queda listo para ponerse a cuentas con Dios. No, todos los hombres reconocen su pecado, algunos los tapan con hojas de higuera. Gén. 3:6-7. Adán y Eva comieron del árbol que Dios les había prohibido (Gén. 2:16-17), se vieron desnudos, corrieron a cortar hojas de higuera y cubrieron su desnudez, y cuan Dios los reconvino, comenzaron a culparse el uno al otro. No busquemos justificarnos, vayamos pronto a Dios, confesemos nuestros pecados, y Él nos perdonará.

18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
La grana y el carmesí son de color rojo. No es posible convertir el color rojo en blanco puro, sin embargo, se puede aclarar, si se le agrega blanco en un tono rosado. Dios no dice a los israelitas que sus pecados se van a tornar rosados, sino que serán emblanquecidos como la nieve. Aun el peor de los pecadores puede hallar consuelo y esperanza en esta promesa. En este pasaje Dios nos asegura que, no importa cuán culpables podamos haber sido en lo pasado, ni cuán inconmensurable haya sido nuestro pecado, la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de toda maldad.

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