Miércoles 20 de agosto 2025.


Para estudiar del 17 al 23 de agosto 2025.

1  Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
La palabra justificación, del griego “dikaioo”, significa, absolver, declarar inocente, poner en libertad, limpiar de una transgresión. Somos justificados por la fe en el mismo momento cuando creemos en el Evangelio, cuando nos arrepentimos de nuestros pecados; aceptando a Jesús como nuestro Salvador personal. Es en ese instante cuando el pecador queda justificado; al creer que la muerte de Cristo y su sangre derramada lo limpia de todo pecado. Por consiguiente, queda absuelto, perdonado, y libre de toda culpa. La justificación alude al gozo que hay en el cielo cuando un pecador se arrepiente. Luc. 15:7,10. Entonces, se oye la voz de Jesús que dice: “Ten ánimo, hijo, tus pecados te son perdonados”. Mat. 9:2, y Luc. 5:20. La justificación ocurre en el momento de la conversión. Hechos 2:38.

30 Porque Dios es uno, y Él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. 31 ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.
La Escritura habla que el hombre se salva solo por creer en Cristo. “Para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. Juan 3:16. “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú, y toda tu casa”. Hech. 16:31. “El que cree en el Hijo tiene vida eterna”. Juan 3:36. Pero la fe sin obras (la vida de aquel que afirma ser salvo por creer en Cristo y su vida sigue igual y sin cambios), es muerta. Sant. 2:20. La fe, actúa juntamente con las obras” Sant. 2:22. La fe y las obras se correlacionan. Por eso, es que la fe no invalida la ley. Ninguna ley salva, la función de la ley no es salvar, sino señalar el pecado. Pecado es transgresión de la ley. Rom. 7:7. 1 Juan 3:4.

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