Martes 20 de octubre 2026.


Para estudiar del 18 al 24 de octubre de 2026.

6 Porque ya Josué había despedido al pueblo, y los hijos de Israel se habían ido cada uno a su heredad para poseerla. 7 Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel
Jueces 2:6 repite lo que dice Josué 24:28. ¿Por qué lo hace el autor? Mientras Josué y los ancianos de Isael vivieron, el pueblo se mantuvo fiel a Dios. No obstante, una vez que Josué y toda aquella generación pereció, Israel rompió el pacto con Dios e hizo alianza con las naciones cananeas. Ellos debían derribar sus altares y no lo hicieron (Jue 2:2), antes imitaron sus prácticas y adoraron a sus dioses. El pueblo de Dios no debe ser igual al mundo, sino diferente. Dios escogió a Israel para que fuera un pueblo santo (especial) más que todos los pueblos de la tierra (Deut. 7:6) y la iglesia está llamada a vivir en santidad.

Así como la ropa limpia no se junta con la sucia, así también lo santo no se mezcla con lo profano, los hijos de Dios debemos apartarnos de los paganos.
8Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. 9 Y lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. 10 Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.
Josué es llamado “siervo de Jehová” (Jue 2:8), título que la inspiración otorga a Moisés (Deut. 34:5). Antes fue “servidor de Moisés” (Jos. 1:1) Josué era hijo de Nun, de la tribu de Efraín (Núm. 13:8,16). Murió a la edad de 110 años (Jue 2:8b) y vivió 10 años menos que Moisés (Deut. 34:7). Toda la generación fue reunida a sus padres (murió), pero se levantó otra generación – que no conocía a Jehová – frase parecida a la de Éxodo 1:8. “Entre tanto, se levantó sobre Egipto, un nuevo rey “que no conocía a José”. El faraón dijo: “Quién es Jehová para que yo oiga su voz” (Éx. 5:2), en otras palabras, quien es Jehová para que yo le obedezca, no conocer a Jehová significa negarlo, ignorarlo.

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