Martes 16 de junio 2026.


Para estudiar del 14 al 20 de mayo de 2026.

2  “El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón”.
Hay tres verbos en este versículo: “andar”, “hacer” y “hablar”. Si usted nota, el verbo “hablar” está en tercer lugar, porque la conducta y las obras deben confirmar nuestras palabras. Dios no podía habitar en medio de Israel debido a su pecado. Entonces Moisés dijo al pueblo: Dios ordena que se quiten sus atavíos, el pueblo obedeció y se despojó de ellos (Éx. 33:1-6). Los atavíos pueden aludir a la ropa que usaron en la adoración del becerro de oro … pero también son un símbolo de los pecados del corazón, por eso debían despojarse de sus vestimentas de pecado, y ponerse las de arrepentimiento. Éx. 33:4.

7 Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento”.
Esto empezó a ocurrir a partir del episodio del becerro de oro. Moisés levantó el tabernáculo lejos del campamento, esto significaba la distancia que Jehová tomó con un pueblo contaminado por el pecado. Sin embargo, se le daba la oportunidad a todo aquel que quisiera buscar individualmente la presencia Divina. Lo que antes tenían cerca, ahora debían salir a buscarlo. Por su amor (por su gracia) Dios mandó a hacer un santuario para habitar en medio de Israel. (Éx. 29:45), pero el pecado y la rebeldía del pueblo hicieron que Dios se alejara de ellos. Como escribiera el profeta: “pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios”. Isaías 59:1-2.

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