Martes 15 de septiembre 2026.


Para estudiar del 13 al 19 de septiembre de 2026.

4  “Busqué a Jehová, y Él me oyó, y me libró de todos mis temores. 5 Los que miraron a Él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados.
La Biblia hebrea dice: “Pedí ayuda al Señor, y Él me oyó”. Una ayuda debe estar a la mano, lejos es difícil apoyar. Dios hizo para Adán una ayuda idónea, y Eva estaba cerca, si queremos que Dios nos ayude, vivamos cerca de Él. Los miedos se van cuando caminamos junto a Dios. David escribió: “Aunque ande en valle de sombra y de muerte no temeré mal alguno porque tú estarás conmigo, tú vara y tú cayado me infundirán aliento” (Sal.23:4). No hay temor cerca de Dios, lejos nos inunda el miedo (Gén. 3:10). “Los que “miraron a Él fueron alumbrados”, mirar a Dios cambia la vida “Mirad a mí y sed salvos” (Isa. 45:22), en hebreo “salvo” significa ser libre.

“4 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias.7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”.
La pobreza de David era espiritual. El salmista no se refugió en su poder monárquico, o económico, su pobreza era del corazón; era un rey poderoso que sometió a todas las naciones enemigas (2 Sam. 8:11-12). David ganó mucha fama y Dios le dio la victoria por dondequiera que iba (2 Sam. 8:13-14, fue un fuerte rey guerrero, pero su poder no lo llevó a exaltarse, más bien se consideró un pobre espiritual. Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mat. 5:3), es decir, todo el poder del cielo a está disposición de los humildes. En cuanto al ángel de Jehová – no explicaremos quién es –, sino que hace: Cuida, protege y defiende a los que son humildes como David.

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