Martes 10 de marzo 2026.


Para estudiar del 8 al 14 de marzo de 2026.

32  “Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?
¿En qué contexto surge nuestra lectura?
“Yo soy el buen pastor” (Jn. 10:14), esta es una declaración davídica: “Jehová es mi pastor” (Sal. 23:1), pero además, Cristo se llamó así mismo “Hijo de Dios” pues decía públicamente que Dios era su Padre (Jn.10:16-18). Solo los dioses paganos tenían hijos, y ahora Jesús, el hijo de José y María afirmaba que Dios era su Padre (desde luego que los judíos no sabían de la encarnación del Señor Jn. 1:14). Lo veían estar sujeto a sus padres (Luc. 2:51), ser presentado como todo niño judío (Luc. 2:22-23) y trabajar en la carpintería de su padre (Mc. 6:3), tal vez, los judíos se preguntaban: ¿Cómo puede ser este el Hijo de Dios? Porque Jesús no solo afirmaba: “Yo soy el buen Pastor”, sino que llamaba a Dios su Padre.

33 “Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios”.
Desde luego que sus milagros los dejaban estupefactos, muchos de ellos decían: “Demonio tiene, está fuera de sí ¿Por qué le oís?, otros decían: ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos? Había un dilema en cuanto a la Divinidad de Cristo. La frase “por buena obra no te apedreamos”, debe entenderse así; no son por milagros que deseamos apedrearte, sino por la blasfemia, porque nosotros sabemos quién eres, dónde vives, en que trabajas y quienes son tus padres, tus hermanos y tus hermanas; pero tú, siendo hijo del carpintero te haces llamar Dios al decir “Yo soy el buen Pastor” y al afirmar que Dios es tu Padre.

← Volver

Gracias por tu respuesta. ✨