Lunes 25 de mayo 2026.


Para estudiar del 24 al 30 de mayo de 2026.

28 “Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto se enalteció tu corazón”,
Tiro era una ciudad cananea ubicada al oriente del mar Mediterráneo; muy cercana a la frontera de la tierra de Israel. Hiran, rey de Tiro, fue amigo del rey David y de su hijo Salomón, proveyó la mano de obra (obreros) y materiales (madera) para la construcción del Templo y el palacio de Jerusalén (2 Crón. 2:3). El príncipe de Tiro tenía conocimiento del Dios verdadero; este rey cananeo se expresó así de Jehová: “Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra, y que dio al rey David un hijo sabio, entendido, prudente, que edifique casa a Jehová, y casa para su reino. 2 Crón. 2:12.

“… y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios), y has puesto tu corazón como corazón de Dios”.
El altivo príncipe de Tiro arengó ser una divinidad, “Yo soy un dios … y en el trono de Dios sentado estoy, en medio de mares”, porque la ciudad estaba rodeada de las aguas mediterráneas. Su ubicación geográfica hizo de los tirios (fenicios, cananeos) grandes navegantes que vendieron sus productos en las ciudades mediterráneas. La ciudad se enriqueció con su comercio, pero la confianza en las riquezas fue la causa de su ruina. “5 Con la grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón” (Eze. 28:5). La soberbia destruye: “18 Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu”. Prov. 16:18.

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