Lunes 21 de septiembre 2026.


Para estudiar del 20 al 26 de septiembre de 2026.

1 “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová”.
El salmo 40 nos enseña la importancia de orar con paciencia. “Esperé en Jehová” significa esperar en “el pozo de la desesperación, o en el lodo cenagoso”. Para salir de un pozo o del lodo cenagoso, se requiere una cuerda y una ayuda externa que nos jale. “Pozo y lodo” son metáforas que aluden a todo aquello que nos trastorna la paz, la alegría y la salud. El atrapado en “el lodo cenagoso” gasta sus fuerzas sin poder salir, porque todo movimiento lo hunde más. David estaba atrapado en “el lodo de los problemas” sin poder salir; la oración paciente fue el recurso para que Dios lo escuchara y viniera en su ayuda.

Dios cambió el estatus del salmista, del lodo cenagoso lo llevó a una roca firme. Dios cambia nuestro llanto en gozo, nuestra tristeza en alegría y nuestra enfermedad en salud. Quitó el dolor de David y le puso un cántico de alabanza en
su boca. El testimonio del salmista haría que muchos – al igual que él – empezaran a confiar y a temer en Dios. Jesús dijo al endemoniado que sanó: “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuan grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido misericordia de ti” (Mc. 5:19b). Lo que Dios hace en nuestra vida puede ser el comienzo de la conversión de otros… testifiquemos del poder de Dios.

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