David estaba angustiado, atrapado en un “pozo” sin poder salir, atascado en el fango de lodo cenagoso. Lo que permite a la persona poner sus pies sobre un terreno firme y salir del lodo cenagoso, es la oración. Jesús dijo que la oración de fe mueve montañas, y David enseña que la plegaria es capaz de hacer que el mismo Creador baje del cielo; a sacarnos del pozo de la desesperación y hacernos caminar en tierra firme.