Martes 20 de enero 2026.


Para estudiar del 18 al 24 de enero de 2026.

“Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.”
¿Quién era Zaqueo? ¿De qué manera confesó su pecado?
Zaqueo o Leví era un recaudador de impuestos, buscó a Jesús, no para que lo sanara de alguna enfermedad física, sino porque deseaba obtener su perdón. Él sabía que andaba perdido en el pecado, por eso le buscó, y cuando lo encontró le dijo: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres, pues sabía que se había enriquecido a costa del pueblo. Al devolver Zaqueo la mitad de sus bienes y pagar la cuarta parte de lo defraudado, estaba resarciendo el daño ocasionado. Prov. 6:30-31, dice que se debe devolver siete veces lo que se ha robado, y Lev. 6.4-5, afirma que se debe restituir una quinta parte a lo defraudado. Pablo escribió: “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros”. Rom. 13:8.

5 “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah.”
Aunque Dios lo sabe todo porque Él es Omnisapiente, David le declaró su pecado y le expuso toda su maldad. El salmista no se limitó a una confesión somera a decirle solo a Dios: Señor perdona mis pecados y límpiame de toda maldad. La confesión va más allá de generalizar el pecado, incluye el pedir perdón por cada hecho cometido, aun aquellos que no logramos percibir. “12 ¿Quién podrá entender sus propios errores?  Líbrame de los que me son ocultos”. Salmos 19:12. David confesó todas sus transgresiones a Jehová, y Dios perdonó la maldad de su pecado. Amada iglesia, hagamos un análisis profundo de nuestro actuar y veamos si hay alguna falta que no hemos confesado a Dios.

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