Martes 16 de diciembre 2025.


Para estudiar del 14 al 20 de diciembre 2025.

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
¿Qué le dice Jesús en su Palabra? ¿Qué le responde usted al Señor?
En el Antiguo Testamento Israel era la vid especial de Dios (Sal. 8:8-13) que daba abundante fruto para sí mismo y no para Dios. Conforme a la multitud de sus frutos multiplicó sus altares y aumentó sus ídolos. Oseas 10:1-3. En la frase “Yo soy la vid verdadera”, Jesús quiso decir: La vid verdadera soy Yo, no Israel. En “los labradores”, el labrador es su Padre, y ya no son los reyes ni los sacerdotes judíos. Mis discípulos son los pámpanos. “Todo aquel que en mí no lleve fruto lo quitará”. Podemos llevar frutos para sí mismos, para nuestro beneficio, pero el pámpano debe llevar frutos en Jesús. El pámpano que lleve fruto, el Padre celestial lo limpiará, para que lleve más fruto. Amada iglesia, hemos sido limpiados por la Palabra ¿Quieres llevar mucho fruto?

6 “Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló.7 Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? 8 Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. 9 Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.
La parábola de la higuera ilustra apropiadamente la verdad; que Dios ama aún a los pámpanos que no llevan frutos, pero que su misericordia puede finalmente agotarse. La higuera debía ser cortada porque no producía un fruto aceptable (Isa. 5:1–7). La higuera representa, en sentido general, a cada cristiano y en un sentido especial, a la nación judía que fue desechada por no dar frutos dignos de arrepentimiento. Mt. 3:8. La parábola enseña: Que debe apreciarse un cambio visible en la vida de alguien que dice seguir a Jesús. Si no hay un cambio visible, esa persona, al igual que la higuera sin higos, será cortada.

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