
DÍA 3:
“El Ángel de Jehová.”
Martes 13 de diciembre 2025.
Para estudiar del 11 al 17 de enero de 2026.
Lectura de estudio: Éxodo 3:2
2 “Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.”
¿Quién se le apareció a Moisés en la zarza?
Moisés guio a su rebaño hasta Horeb, el monte de Dios. “Horeb” y “Sinaí” son dos nombres para la misma montaña (Éx. 19:10-11; Deut. 4:10). Se le llama monte de Dios debido a que Jehová iba a entregar a Israel los diez mandamientos. Éx.20:1; 31:18. En Horeb, el Ángel de Jehová se le apareció a Moisés en una llama de fuego; en medio de una zarza.


Éxodo 3:3
3 “Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.”
¿Qué llamó la atención de Moisés?
Moisés dijo: “Iré yo ahora y veré esta grande visión”. La zarza ardiente era el símbolo del sufrimiento de Israel durante la esclavitud egipcia. Los hebreos oprimidos y afligidos no serían destruidos. Éx. 1:8-12. La zarza ardiente era también una alusión al futuro, al exilio babilónico, medo-persa, griego y romano, ninguno de ellos podría destruir al pueblo de Dios. (por eso la zarza ardía y no se consumía).
Lectura de estudio: Éxodo 3:4-5.
4 “Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. 5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.”
¿Quién estaba en medio de la zarza?
Éxodo. 3:2, dice que el Ángel de Jehová estaba en medio de una llama de Fuego. Éxodo. 3:4, dice: que Dios lo llamó de en medio de la zarza, ¿Hay alguna contradicción? No, porque el Ángel de Jehová es Jehová mismo. Gn.16:9-13. Moisés se acercó para ver porque la zarza ardía y no se consumía. Entonces Dios lo llamó de en medio de ella y le dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. No te acerques, y quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde tú estás parado, tierra santa es. El calzado de Moisés estaba lleno de polvo, Dios consideró impropio que él pisara con sus zapatos sucios la tierra santa. Después, esta misma orden fue repetida a Josué (Jos. 5:15). Nadie puede acercarse a Dios así nada más, hay que sacudirnos el polvo de nuestra pecaminosidad.
