Lunes 27 de octubre 2025.


Para estudiar del 26 de octubre al 1 de noviembre 2025.

3 Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra
Los habitantes de la llanura de Sinar se unieron para construir una ciudad y una torre cuya cúspide llegara al cielo (Gn. 11:1-2). La intención era que la ciudad fuera capital política – religiosa de las naciones posdiluvianas. El plan consistía en poner a la humanidad en el mismo lugar de Dios. “Jehová es Dios de los cielos”. Neh. 1:5, 2:4. Además, Dios es Espíritu y es Inmortal (Jn. 4:24, 1 Ti. 6:16) por eso, la cúspide de la torre debía alcanzar el lugar donde habita Dios. La doctrina babilónica enseña: Que el espíritu del hombre no tiene fin, sino que trasciende después de la muerte, y va al mundo de los espíritus. Por eso, ponían comida y bebida a sus muertos para calmar sus sufrimientos en el inframundo. La ofrenda de muertos surge en Babilonia.

El diablo sembró en el corazón humano el deseo de ser como Dios (Gn. 3:5). Esto se logra según el paganismo; después de la muerte física, entonces prosigue la vida eterna espiritual. Los sabios de Babel decían que Dios solo se ocupa de los asuntos astronómicos, y que no tiene interés en lo terrenal. Además, afirmaban: el mundo está regido por las estrellas y los planetas, por lo tanto, no tenemos por qué obedecer a Dios … Entonces, comenzaron a hacer una torre tan alta para llegar a los planetas. El mundo antediluviano se unió en rebelión contra Dios (Gn. 11:1-6), y Jehová, bajó para desunirlos. El pecado fue la unión para desacatar las órdenes de poblar la tierra (Gn. 9:1), y el castigo fue la desunión y la dispersión. Gn. 11:7-9. “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá”. Prov. 19.21

← Volver

Gracias por tu respuesta. ✨