Lunes 10 de noviembre 2025.


Para estudiar 9 al 15 de noviembre 2025.

7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra.
El hombre es polvo. Gn. 3:19. La palabra hebrea, traducida hombre en Gn. 2:7 es Adam, de Adamáh tierra. Cuando el hombre muere, su cuerpo regresa a la tierra porque de ella fue tomado. La ciencia ha comprobado que el cuerpo humano está hecho de los mismos elementos químicos que la componen. Antes del hombre, Dios no había hecho llover sobre la tierra (Gn. 2:5), sino que subía de la tierra un vapor que la regaba (Gn. 2:6). De la tierra húmeda, Dios hizo como una especie de masa y le dio la forma del cuerpo humano, como un alfarero moldea una vasija. El hombre en si es polvo de la tierra, “… hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, al polvo volverás”. Gn. 3:19.

7 y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.
El hombre solo era una especie de imagen (estatua) de barro, hasta que Dios sopló una parte de su esencia (aliento de vida). El texto hebreo llama a lo que Dios sopló en la nariz del hombre, “Neshamá”. Cuando Dios retira el aliento de vida, el ser humano se desquebraja como una vasija de barro que, al caer al suelo, se hace añicos. Sin Dios, no se es nada, solo polvo de la tierra. Jesús dijo: “El Espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha”. Jn. 6:63. Lo que permitió al hombre ser un alma viviente fue el aliento de vida. Job 33:4 dice: “el Espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida”

← Volver

Gracias por tu respuesta. ✨