Lectura para profundizar. Éxodo 15:26.
26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.
¿Qué debía obedecer Israel para tener una vida saludable?
Aparte del incidente de Mara, Dios le dio a Israel estatutos y ordenanzas (15:25). Israel necesitaba saber cómo comportarse en su viaje a Canaán, el desierto, presentaría muchos problemas: escasez de agua, comida, y muchos peligros, y el pueblo debía saber cómo enfrentarlos, tenía que aprender como dirigirse a Moisés, porque hasta ahora, no usaban un lenguaje correcto para pedirle ayuda, solo sabían murmurar y quejarse ¡Imagínese a casi dos millones de gentes protestando! El texto hebreo dice: “allí le prescribió un estatuto y una ley”, una ley basada en el amor a Dios y su prójimo. Éxodo 15:26 comenta que eran los diez mandamientos de la ley de Dios, y esto se confirma más adelante, porque al salir el pueblo a recoger maná en el día de reposo, Dios dijo a Moisés, ¿hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Éxodo 16:22-30, esto infiere que les dio los diez mandamientos.
Según Éxodo 15:26, ¿Cómo podía guardarse Israel de la enfermedad?
Los hijos de Israel podían enfermarse por siguiente: Por no oír la voz de Jehová. Por no hacer lo recto delante de sus ojos de Jehová. Por no oír sus mandamientos. Y por no guardar todos sus estatutos. Todos los estatutos incluyen, todo lo que Dios manda en su palabra, si Israel era escrupuloso en escuchar, y obedecer los mandamientos, Dios los libraría de enfermarse, “ninguna enfermedad que envié a los egipcios te enviaré a ti”. La frase, “ninguna enfermedad” significa que la obediencia a los mandamientos de Dios determina la buena salud, y que la desobediencia acarrea enfermedad.
PIENSE EN ESTO. ¿Por qué mucha gente que se baña con agua oxigenada, y es escrupulosa en su alimentación, no sale del médico? ¿Por qué mejor no revisa su vida y la somete al escrutinio de la Palabra de Dios?