Jueves 9 de octubre 2025.


Para estudiar del 5 al 11 de octubre 2025.

7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
El hombre se convirtió en un alma viviente. El texto en el idioma original (hebreo) dice así: “Y el Eterno Dios formó al hombre del polvo del suelo, y sopló en sus narices aliento de vida; y el hombre se convirtió en alma viviente”. La Torá, Bereshit/ Génesis 2:7. El hombre se convirtió en “alma viviente”, no era un alma, ni poseía una, sino que llegó a serlo, cuando Dios sopló aliento de vida en su nariz, entonces Adán se volvió un “alma viviente”. 1 Co. 15:45. En la muerte, que es el proceso inverso a la vida, el alma viviente deja de existir. “7 y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio”. Ecl. 12:7.

20 El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.
El alma es mortal. La palabra hebrea para “alma viviente” se escribe “Néfesh jaiáh” que se puede traducir: “alma viviente” “ser viviente, o ser vivo”. El alma puede vivir o morir, el hombre no tiene un alma inmortal. El Único Inmortal es Dios, 1 Ti. 6:15-16. La inmortalidad llegó a través de Jesucristo, el cual quitó la muerte, y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio. 2 Ti. 1:10. Jesús dijo: “16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. Jn. 3:16, creer en Jesús nos da inmortalidad.

La inmortalidad. Será dada en la segunda venida de Cristo, en la resurrección de los muertos; cuando “esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal de inmortalidad”, Y los que estén vivos – al regreso de Cristo – serán transformados, y vestidos de inmortalidad.

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