Jueves 6 de noviembre 2025.


Para estudiar del 2 al 8 de noviembre 2025.

14 Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz.
La entrada de la puerta del Templo de Jehová es un lugar público. La gente comienza pecando en lo secreto y termina exponiéndose en público, el pecado los vuelve sinvergüenzas. Las mujeres judías hacían idolatría en la puerta de la Casa de Jehová, donde se sentaban para endechar (llorar) a Tamuz, que es el nombre de un ídolo al que le fabricaron ojos con plomo y cuando encendían fuego delante de él, sus ojos se derretían, deslizándose gotas de metal fundido, y daba la impresión de que lloraba.

“En la literatura religiosa de Babilonia aparece Tamuz como un joven esposo o amante de Isthar; la Diosa Gran Madre, personificación de las energías reproductivas de la naturaleza. Tamuz moría … Todos los años hacia la mitad del verano, en el mes que lleva el nombre de Tamuz, se lloraba su muerte, al sonido agudo de las flautas, por hombres y mujeres. Las endechas eran cantadas a la efigie de un dios muerto que lavaban con agua pura, ungían con aceite y vestían con una túnica roja, mientras nubes de incienso se elevaban en el aire … para despertarlo del sueño de la muerte”. (La Rama Dorada, James George Fraser, pág. 379, Fondo de Cultura Económica). Las mujeres judías aprendieron esta costumbre babilónica, y la practicaron a la entrada de la Casa de Dios. Amada iglesia, por eso Dios prohíbe que nos juntemos con los paganos (Dt. 7:1-6) para que no pase lo que dice el proverbio: “El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno”. 2 Pe. 2:22.

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