Jueves 5 de enero 2026.


Para estudiar del 1 al 7 de febrero 2026.

7 “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.”
El aspecto de un cordero es de mansedumbre, no tiene cuernos para atacar, uñas para desgarrar, o dientes para devorar, es un animal dócil y tierno. Cuando Pilato examinó a Jesús dijo: “no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos que lo acusáis”. Luc. 23:14b. Los principales sacerdotes y los gobernantes judíos lo acusaban de ser un hombre violento que pretendía hacer una revuelta en contra del imperio romano. Luc. 23:10; 23: 14a. Pilato, al observar el rostro tierno de Cristo (su limpia mirada), y al oír sus tiernas palabras, lo exoneró. Un cordero, aun al ser degollado, no grita, no hace escándalo como cerdo al ser sacrificado, sino que pone su mirada triste, como diciendo: ¿Por qué me matas? … se escurre una lágrima de sus ojos y muere …

23 “quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;”
Jesús como cordero fue llevado al matadero, y como oveja delante de sus trasquiladores enmudeció y no abrió su boca. Jesús fue acusado injustamente, y no habló para defenderse, porque un hombre manso no se defiende de las ofensas de la gente malvada. Jesús al igual que Moisés guardó silencio ante la crítica severa de María y Aarón (Num. 12:1-3) El Señor guardó silencio ante sus agresores. No respondió maldición por maldición, no se quejó de los golpes y las bofetadas que le dieron, no amenazó, ni injurió a nadie. Jesús oró por todos los que le hicieron daño, y estando ya crucificado, sufriendo los dolores de los clavos oró así: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”. Luc. 23:34.

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