Jueves 27 de noviembre 2025.


Para estudiar del 23 al 29 de noviembre 2025.

25 Grandes multitudes iban con Él; y volviéndose, les dijo: 26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.”
La frase “grandes multitudes iban con Él” alude que el Señor Jesús movía grandes masas, desafortunadamente, no tenían compromiso con Él. Sin duda, algunos le seguían con intenciones sinceras, pero es probable que otros lo hacían por curiosidad o por motivos egoístas. Jesús dijo: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”. Lc. 6:46. La multitud no tiene compromiso, casi siempre es movida por curiosidad o por un beneficio personal. El Maestro se quejó de la gente ingrata: “De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis”. Jn. 6.26. La obra de Dios (de Jesús) requiere gente comprometida que no le siga por los panes y los peces.

Jesús sabía que la multitud no era un “conjunto” de discípulos, “porque muchos son llamados y pocos escogidos” (Mt. 22:14), por eso llamó dentro de la multitud a doce hombres que estaban dispuestos a seguirlo y a entregar su vida en ofrenda (servicio) a la obra de Dios. Jesús dijo: “El que no aborrece a su padre, madre, mujer, e hijos, … y aun su propia vida… NO PUEDE SER MI DISCÍPULO”. Luc. 14:26. El verbo aborrecer no se contrapone con las indicaciones: “honra a tu padre y a tu madre, ama a tu mujer, o, ama a tu prójimo como a ti mismo”, más bien, significa: ámalos menos que a Dios. Que tus padres, esposa, hijos, familia, amigos y tus mismos intereses personales no estén por encima de su obra.

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