Jueves 26 de febrero 2026.


Para estudiar del 22 al 28 de febrero 2026.

11 “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez”.
Santiago usa una palabra que usó el patriarca Abraham cuando hubo conflicto entre los pastores de Lot y los suyos; se peleaban porque no había suficientes pastos para el ganado. Abraham evitó el conflicto: “Entonces Abraham dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos … porque somos hermanos” (Gn. 13:8). Por la tierra y dinero muchos se aborrecen, otros se pelean y se matan. Abraham invita a Lot a no enfrentarse entre ellos … porque somos hermanos. Murmurar en griego se escribe “katalaleo”, y significa: calumniar, oponerse, acusar. Los hermanos (dice Santiago) no hablan mal el uno del otro, no se calumnian, no se juzgan, no se acusan, y no se ponen piedras en el camino … se ayudan.

11 “… El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez”.
Santiago 4:11b, habla de murmurar y juzgar, que son dos cosas que se hacen con frecuencia.  Hablar mal es fácil porque la lengua es indomable, y levantar el dedo para señalar errores, ni trabajo nos cuesta. El que habla mal de su hermano es mentiroso, porque no se habla mal del que se ama (del hermano) sino del que no se quiere.  El que aborrece a su hermano es homicida, y ningún homicida tiene vida eterna (1 Juan3:15). En cuanto a juzgar a nuestro hermano ¿Quién nos nombró jueces?  “Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quien quieras que seas tú que juzgas, pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo”. Rom. 2:1.

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