Jueves 19 de febrero 2026.


Para estudiar del 15 al 21 de febrero 2026.

12 “Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos 13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!”
El relato de los diez leprosos sucedió entre Samaria y Galilea. Luc. 17:11. Al entrar Jesús en una aldea, se pararon de lejos diez leprosos; los leprosos eran excluidos del campamento y obligados a vivir lejos (Núm. 12: 10-15), por eso se pararon a distancia. Estos leprosos habían oído hablar de Jesús, habían escuchado de su amor y conocido de sus enseñanzas. Por eso se refieren a Él como ¡Jesús, Maestro ten misericordia de nosotros! Jesús dijo: “Porque todo aquel que pide, recibe, y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” Mt. 7:8.

23 “Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.”
Jesús solo requiere que alguien le pida ayuda y Él la brindará (pero para ello, hay que seguir las indicaciones del Maestro). Los leprosos debían obedecer sus palabras: “Id y mostraos al sacerdote”. Entonces los diez leprosos obedecieron fielmente las palabras de Cristo. Y aconteció, dice el texto, que mientras iban – es decir – mientras obedecían, fueron sanados. ¿Qué hubiera pasado si estos leprosos no hubiesen obedecido al Señor Jesús? Amada iglesia, la obediencia es fundamental en la vida cristiana.  Los diez leprosos fueron sanados; confiando y obedeciendo. Con mucha razón Santiago escribió: “Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras”. Stgo. 2:18.

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