Llegamos al final de la guía de Estudio Diario “Moisés el libertador”, esperamos que haya sido de gran provecho para su vida. Moisés al principio fue renuente para ir a Egipto y rescatar a los hijos de Israel, pero después que su ánimo cambió, Moisés fue un excelente líder servidor de Dios y de Israel, su obediencia a Dios debiera permear nuestras vidas. De Moisés aprendemos humildad, mansedumbre, paciencia. Moisés nos enseñó a ser tolerantes pues constantemente tuvo que soportar las groserías, las agresiones, las quejas y las murmuraciones de los israelitas. ¿Cuántas veces no intercedió por el pueblo para que Dios no lo destruyera? La vida de Moisés nos enseña que por una pequeña falla en el carácter (el enojo, y el que se enoja pierde) quedó fuera de la tierra de Canaán. Nunca hubo en la historia bíblica hombre como Moisés que hablaba con Dios cara a cara como cualquiera habla con su compañero. Nadie jamás fue asistido personalmente por Dios en su muerte, y nadie jamás en la Biblia fue enterrado por Dios, inspirémonos en la vida de este siervo de Dios.