El salmo 20 y 21 se cantaba al ejército antes de salir a la guerra, para que todos recordaran, que la victoria, no depende, de ningún plan o estrategias de guerra, sino de Dios. La victoria es una respuesta del Rey del universo a la oración de su pueblo. El triunfo de Israel, la iglesia, y de todo individuo, está en el poder del Nombre de Jehová nuestro Dios.