Martes 14 de julio 2026.


Para estudiar del 12 al 18 de julio de 2026.

2  “Te envíe ayuda desde el santuario, y desde Sion te sostenga”.
Cuando Israel era perseguido por el ejército del faraón, el ángel de Jehová, que iba delante de ellos, se colocó a sus espaldas, lo mismo hizo la columna de nube. (Éx. 14:19). Israel no tuvo que pelear contra los egipcios, Dios peleó por ellos (Éx. 14:24-25). El Templo tenía como propósito ser casa de oración (Isa. 56:7). Todo aquel, que tuviera dificultades podía ir al Templo a orar: “En mi angustia (dijo David) invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su Templo”. (Salmo 18:6). Dios habitaba en el Santuario, entre los querubines. (1 Sam. 4:4). Sion, o Jerusalén era la ciudad del gran Rey (Salmo 48:1-2 y Heb. 12:22).

3 Haga memoria de todas tus ofrendas, y acepte tu holocausto. Selah
Ofrendamos, no para justificarnos, sino para mostrar, cuanto, amamos a Dios. La mayor ofrenda, que el hombre puede dar, es ofrendarse el mismo: Pablo escribió: “que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo agradable a Dios”. Rom. 12:1. Dios nos mostró su amor, al darnos a su Hijo (Juan 3:16) en ofrenda y sacrificio a Dios y en olor fragante (Efe. 5:2). Desde los tiempos de Caín y Abel, Dios premiaba al que ofrendaba agradecido. (Gén. 4:3-5. Heb 11:4). Dios no es injusto para olvidar las ofrendas en su honor (Heb. 6:10). Los sacrificios ofrecidos sobre el altar ascendían en olor grato a la presencia de Divina (Núm. 28:6,8).

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