Martes 24 de febrero 2026.


Para estudiar del 22 al 28 de febrero de 2026.

16  “Y ella puso junto a sí la ropa de José, hasta que vino su señor a su casa. 17 Entonces le habló ella las mismas palabras, diciendo: El siervo hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme. 18 Y cuando yo alcé mi voz y grité, él dejó su ropa junto a mí y huyó fuera”.
¿Qué uso dio la esposa de Potifar a su lengua?
El punto clave de esta lección no comprende todo el relato, sino mostrar el poder que tiene “la lengua inflamada por el infierno” para dañar la reputación de una persona; caso de un joven que rayaba los veinte años y se negó acceder a la propuesta indecorosa de la mujer de su amo. (Gn. 39: 7-10). La mujer de Potifar acusó a José de querer deshonrarla, se presentó delante de su esposo como la “víctima” y no como la “agresora”. El acoso venía de la mujer hacia José y no inversamente. Al sentirse rechazada, se llenó de ira contra él, y usó su boca para calumniarlo, sus mentiras hicieron encender en ira a su esposo y este lo mandó a la cárcel, porque la calumnia es como el lodo, siempre ensucia. Gn. 39: 11-20.

13 “Porque oigo la calumnia de muchos; el miedo me asalta por todas partes, mientras consultan juntos contra mí, e idean quitarme la vida.”
La calumnia tiene origen satánico; el diablo acusó a Jesús a través de los dirigentes judíos de blasfemia (Mt. 26:59-66), también de querer derribar el templo (Juan 2:19), y de encabezar una rebelión contra Roma (Luc. 23:1-5). Pero Cristo se quedó callado ante las acusaciones falsas (Mat. 26:62-63), enseñándonos que debemos guardar silencio ante el chisme y las habladurías de aquellos que usan su lengua para hacer el mal. La calumnia siempre daña, al rey David lo consternó (Sal. 31:13). Por otro lado, la calumnia que le hicieron al Hijo de Dios acabó matándolo. La lengua tiene el poder para quitar la reputación y para quitar la vida. Jesús sufrió los estragos de la lengua, y nosotros no estamos exentos de ella; pero mostramos nuestro cristianismo “cuando bendecimos a los que nos maldicen y oramos por los que nos calumnian”. Luc. 6:28.

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