
DÍA 5:
“La visión de Isaías.”
Jueves 15 de enero 2026
Para estudiar del 11 al 17 de enero 2026.
Lectura de estudio: Isaías 6:1-2.
1 “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2 Por encima de Él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.”
¿Dónde fue llevado en visión Isaías?
Isaías nos da un vislumbre del trono y del templo celestial. Ve a Dios sentado sobre un gran trono y sus faldas que llenaban el templo. En hebreo “faldas” se escribe “sulay”, y se refiere al borde de las vestiduras. Los serafines se asemejan a los cuatro seres vivientes de Ap. 4:8, también tienen seis alas, y, alrededor y por dentro estaban llenos de ojos. Los cuatro seres vivientes están alrededor del trono de Dios y no cesan de decir: “Santo, santo, santo, es el Señor Dios Todopoderoso”. Los serafines tienen seis alas y vuelan por encima del trono diciendo: Santo, santo, santo…


Isaías 6:3-4.
3 “Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. 4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.”
¿Quiénes son estos serafines?
Los serafines solo aparecen en el libro de Isaías, quien los describe con rostro, pies y seis alas; dos alas que tapan Su rostro, dos que cubren Sus pies y dos que vuelan encima de Su trono. Parece ser que la función de estos seres celestiales es adorar a Dios, santificar su nombre y proclamar su grandeza.
Lectura de estudio: Isaías 6:5.
5 “Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.”
¿Cómo se sintió Isaías al contemplar la gloria de Dios?
Al mirar la santidad de Dios y compararla con su pecaminosidad, Isaías exclamó: ¡Ay de mí! que soy muerto, porque siendo un hombre inmundo de labios … han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Dios es Santo y debemos acercarnos a su presencia en santidad. Busca un momento todos los días para confesar tu pecado. No dejes que el pecado se añeje, pide perdón enseguida. Recuerda que Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9. Preséntate al culto, confesado, perdonado y limpiado.
