Lunes 12 de enero 2026.


Para estudiar 11 al 17 de enero de 2026.

16 “Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.
Jacob viajó de Beerseba a Harán y llegó a cierto lugar en donde durmió. Soñó una escalera que unía la tierra con el cielo; viendo ángeles subir y bajar por ella. (Gn. 28:10-12). Miró a Jehová en lo alto de ella. (Gn. 28:13). El texto hebreo dice: “Y he aquí que el Eterno estaba parado sobre él” (Bereshit 28:13, la Torá con Rashí), de aquí la expresión: “Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía”. Jehová se encontraba situado en donde Jacob estaba acostado, pero él no lo sabía. Dios tuvo que manifestarse al patriarca: “Yo soy el Dios de Abraham tu padre y de Isaac y la tierra donde estás acostado te la daré a ti, y a tu decendencia”. La tierra a la que se refiere Dios es la tierra de Israel (Canaán).

17 “Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.”
Cuando este despertó del sueño, tuvo miedo al saber que la presencia del Rey del Universo estaba con Él. Jacob expresó: ¡Cuan terrible es este lugar!

En el monte Sinaí, Israel no quiso hablar con Dios, más bien le dijo a Moisés: “Habla tu con nosotros y nosotros oiremos, pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos”. Éx. 20:19. Aunque solo era un sueño, Jacob tuvo un gran temor por aquel lugar. No había un templo, ni un altar, pero había soñado con la presencia Divina, por eso dijo: No es otra cosa que casa de Dios y la puerta del cielo. Al siguiente día, se levantó muy temprano, tomó la piedra que había usado como cabecera, la levantó por señal; derramó aceite encima de ella y llamó aquel lugar “Betel”, que quiere decir, casa de Dios. Jacob tuvo respeto por Betel, casa de Dios, ¿Usted tiene respeto por la casa de Dios?

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