Jueves 18 de diciembre 2025.


Para estudiar del 14 al 20 de diciembre 2025.

5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Jesús es la Vid Verdadera, los creyentes somos los pámpanos, si pasamos a diario un tiempo de calidad con Jesús (estudiando la Biblia, orando y sirviendo en su obra) nos nutriremos de su vida. Para que la rama pueda llevar fruto, debe estar adherida a la vid; para nutrirse de la savia del árbol. El creyente que no permanece en Cristo abandona la vida devocional, deja la Biblia a la deriva, la oración, la iglesia y la obediencia. Los que descuidan su vida devocional pierden el interés de servir al Señor. La permanencia en Cristo transforma el carácter haciéndolo semejante al de su Maestro. Cuando alguien permanece en Cristo, piensa como Cristo, habla como Cristo, sirve como Cristo, ama como Cristo y perdona como Cristo.

8 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”
La palabra “glorificado” viene de la raíz griega “doxa” (de donde viene doxología, tiempo que realizamos antes de la predicación), significa, alabar, honrar, exaltar, magnificar, o atribuir una posición elevada. En el contexto bíblico, es reconocer la majestad y la grandeza de Dios. Dios es honrado con acciones, con frutos, con la materialización de su Palabra en nuestras vidas. Los frutos de un árbol se ven desde que florece, se ve su desarrollo y su maduración. Jesús se quejó de los judíos: “Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mí”. Mt. 15:8. Amada iglesia, es bueno cantar y alabar a Dios, pero Jesús dijo que su Padre es glorificado cuando llevamos mucho fruto. Los genuinos discípulos de Cristo se caracterizan por tener vidas fructíferas.

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