Miércoles 27 de agosto 2025.


Para estudiar del 24 al 30 de agosto 2025.

17  No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
Jesús jamás se refirió a las Escrituras hebreas como “viejo o antiguo testamento”. Él se refirió a ellas como: La Ley y los profetas, y Lucas el primer historiador cristiano llama a las Escrituras: Como la Ley de Moisés, los profetas y los salmos. Lc. 24:4. Esta era la Biblia que circulaba en los días de Cristo. Jesús no vino para abrogar las Escrituras hebreas y dejarlas sin vigencia. El Hijo de Dios vino a cumplirlas, además agregó: Porque de cierto os digo que hasta que pase el cielo y la tierra, ni una juta ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se halla cumplido. Mt. 5.18 ¿Cómo se puede aceptar que la Ley esté abrogada cuando el que la escribió dice que es eterna?

8 Sécase la hierba, marchítase la flor; más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre
Pablo dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios”. 2 Tim. 3:16. La frase “inspirada por Dios”, significa que el Eterno puso en la mente de los escritores lo que debían documentar. La Ley, Dios no la inspiró, Jehová no delegó a nadie; apóstol, profeta, ni aún a Moisés la proclamación de la Ley. Jehová personalmente bajó en la nube sobre el monte Sinaí para hablar delante de una nación de casi dos millones de gentes y anunciarles “los diez mandamientos, los cuales Él mismo escribió con su dedo en dos tablas de piedra. Dt. 9:10, Éx. 31:18. La Ley, es verdaderamente la Palabra de Dios. No hay palabra superior en la Bibliaque la que Dios habló en el Sinaí. Is. 40:8, expresa la eternidad de los diez mandamientos. “Sécase la hierba, marchítase la flor; más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre”. Is. 40:8.

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