Lunes 18 de agosto 2025.


Para estudiar del 17 al 23 de agosto 2025.

9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:
La parábola del fariseo y el publicano es la respuesta de Jesús “a unos que se consideraban a sí mismos como justos y menospreciaban a otros”. Por lo que dice el contexto posterior, (o sea, los versículos 10-12), los fariseos eran los sujetos del v.1.  Los publicanos eran catalogados como gente extraviada, inmoral y pecadora. La parábola nos enseña que no importa cuán pecadores seamos, si nos acercamos a Dios con un corazón contrito y humillado, alcanzaremos su perdón. Sal. 51:17b.

12 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
El Templo fue edificado como un lugar de oración. 2 Crón. 6: 17-23. “Mi casa (dijo Jesús) será llamada casa de oración para todas las naciones. Mar. 11:17. Los asistentes debían orar con corazón contrito. 2 Crón. 7:13-14. El fariseo subió al Templo a orar, pero no lo hizo en humildad; buscando el perdón, más bien, fue a informarle a Dios cuan buenas obras hacía. Es equivocado pensar que somos justos por lo bueno que hacemos, “aun nuestras mejores obras son como trapos de inmundicia”. Isa. 64:6. “Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor”. Jer. 2:22, sólo la sangre de Cristo puede justificarnos. 1 Juan 1:7.

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