Lectura de estudio. Deuteronomio. 34:1-3.
1 Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, 2 todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental; 3 el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar.
¿Qué mostró Dios a Moisés desde la cumbre de Pisga?
Dios le había ordenado a Moisés que subiera al monte Nebo y que observara la tierra prometida, y le dijo: muere allí en el monte que subes. Deut. 32:49, pero no subió pronto, sino que se detuvo a bendecir a las doce tribus de Israel (33:1). Una vez que hubo bendecido al pueblo, y orado por ellos, ascendió a la montaña como Dios se lo ordenó (Deut.32:49). Parado en la cumbre de Pisga (34:1) Dios le mostró toda la tierra de Israel, de norte a sur, de este a oeste. Jehová le dio una visión panorámica de todo lo que pasaría con el pueblo de Israel después de su muerte. Le dijo: He aquí tú te irás a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará para prostituirse e ir tras los dioses cananeos, me dejará, e invalidará mi pacto, pero se encenderá mi furor, y me apartaré de ellos y les vendrán muchos males. Deut. 31:16-17.
Lea la nota ¿Qué diferencia existe entre los últimos momentos de vida de Moisés, con los últimos momentos de la vida de Cristo? Éxodo 34:4-5), y Mateo 27:45-46.
Moisés subió al monte solo, ahora sí, Josué su fiel servidor no podía ir con él, hay lugares donde nadie puede acompañarnos, tenemos que hacerlo solos. El momento de la muerte debemos enfrentarlo solos, también es el momento de mayor soledad. Moisés no estaba solo, Dios estaba con él (34:1) Cristo se quedó solo en la cruz, por eso clamó a gran voz: Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado? Mateo 27:46. Moisés no subió triste, él sabía que su ida al monte Nebo no tenía retorno. Tal vez, Moisés y Josué se abrazaron, pero lo más difícil para el fiel servidor de Moisés fue ver partir a su padre espiritual y observar cómo desaparecía de su vista mientras se dirigía al monte Nebo por los campos de Moab.
PIENSE EN ESTO. Aunque Moisés no entró literalmente en la tierra de Canaán, Dios lo llevó en visión profética hasta allá y le mostró toda la tierra, y todo lo que pasaría con el pueblo de Israel después de su muerte