Lectura para profundizar. Números 14:20-23.
20 Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. 21 Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, 22 todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, 23 no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá.
¿Por qué perdonó Dios a Israel?
Dios dijo a Moisés. ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo van a confiar en mí a pesar de las señales que he hecho entre ellos? Yo los voy a herir de mortandad y los destruiré, y a ti te voy a poner sobre gente más grande y fuerte. Y Moisés no quiso, porque amaba a Israel, aun cuando lo querían cambiar por otro líder (14:4). El amor no guarda rencor, antes se goza en perdonar. 1 Corintios 13:4-7. Entonces, Moisés apeló a una declaración que Dios le hizo en el monte Sinaí “Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable…” Éxodo 34:6, 7 (Números 14:17-18). Moisés suplicó a Dios para que no destruyera a Israel. “Perdona ahora la iniquidad de este pueblo como lo has perdonado desde Egipto hasta aquí, entonces Jehová dijo a Moisés: “Yo lo he perdonado conforme a tu dicho”.
¿A quiénes no iba a perdonar Dios?
Dios no iba destruir a Israel porque su siervo Moisés se lo había pedido, pero había algo que no les iba a pasar por alto a todos los que vieron su gloria, y la señales que el había hecho en Egipto y en el desierto (14:20-23). La gente se olvida fácilmente de los favores Divinos, la gente es ingrata, Dios vio su aflicción en Egipto y los liberó, y ahora estaban pensando nombrar un líder que los regresara a la casa de servidumbre. Éxodo 20:2, eso es ingratitud. Además, esta generación había tentado a Dios diez veces, y le había cerrado su corazón para no escuchar su voz, por eso Dios le dijo a Moisés: “no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá”. Números 14:23. Aunque Dios perdona el pecado, lo que sembramos cosechamos. Gálatas 6:7.
PIENSE EN ESTO. Dios perdona nuestros pecados, pero no evita que suframos las consecuencias de nuestras malas decisiones. Ellos dijeron: ¡Ojalá hubiésemos muerto en este desierto! Y Dios les cumplió lo que pidieron, esta gente no era digna de entrar a la tierra que fluye leche y miel pues su corazón siempre anhelaba la vida pasada, añoraba Egipto y su esclavitud.